Mi querida Marta ha tenido la gentileza de brindarme estos premios que suponen un aliciente extraordinario para mí. Primero porque hace bastante tiempo que ella y sólo ella se ocupa de llevar a cabo estos regalos, y en segundo lugar, porque a nadie le amarga un dulce y si viene de manos de alguien tan querido como ella, pués como que se saborea hasta la saciedad.
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